|
Debemos recuperar
el nexo entre religión y política, no buscando políticos
religiosos, ni religiosos políticos. Sino recuperar la política
moral, la política como servicio publico. La política para la
protección de los derechos.
La lucha por los
derechos civiles no es una lucha tierna, no es una lucha inactiva,
no es una lucha de inocentes corderitos, es una lucha sin igual
por la justicia y por la libertad de nuestros hermanos.
Por nuestros
hermanos que no tiene ningún tipo de oportunidad ante un estado
que no asegura la justicia de las oportunidades.
Esas oportunidades
que no son iguales para todos, esas oportunidades de disponer del
agua y de los servicios que el estado debió garantizar para el
pueblo.
La lucha por los
derechos civiles debe comenzar.
La lucha por la
recuperación de las libertades civiles debe comenzar en nosotros,
primero en nuestras personas, en nuestros hogares, en nuestros
ámbitos laborales.
La provincia de
Catamarca, gobernada por sistemas feudales de los dos partidos (ya
no tan grandes, ya no tan justos, ya no tan libres) nos ha llevado
a que alarmantes síntomas que evidencian el desentendimiento de
políticos en la función pública por el pueblo, se manifiesten de
manera brutal:
- Narcotráfico
- Drogadicción
- Suicidios
- Alcoholismo
- Repitencia escolar
- Empleo publico
masivo
- Segunda provincia
en discriminación
- Alta inflación
- La mayor tasa de
desempleo
- La peor educación
(La provincia del puesto numero 20 en calidad educativa)
- Trata de blancas
Como puede ser
posible que afiliados a partidos políticos se hayan equivocado
tanto al elegir a personas para representarnos. O tal vez sea que
catamarqueños que soñaban con las ideas de justicia social de
Evita, o con las ansias de libertad de Yrigoyen ya no encuentran
la pasión o el amor por el pueblo entre una dirigencia ya
atrofiada por la falta de democracia interna.
Uno como ciudadano
pienso: si “la política” en la función pública falla, no debería
haber problemas, ya que las estructuras partidarias deberían
corregir rumbos; pero no.
Uno como ciudadano
piensa, si las estructuras partidarias fallan, no debería haber
problemas, ya que ahí deberían estar valores incluso más fuertes,
como lo que inculca la religión; pero no. Acaso ¿no son la mayoría
de los funcionarios, católicos? ¿en qué momento los valores de
servicio y protección que inculcan las religiones se han separado
de la política?
¿En que momento
permitimos que la política sea un instrumento de odios, de
intereses sectarios, y de solo ambiciones de grupos de personas
que, evidentemente, han perdido la perspectiva sobre el objetivo
de la política?
Eran otras las
épocas en que grandes revoluciones sociales cambiaban el destino
de nuestro país. Pero es cierto que ante semejantes síntomas como
los arriba detallados que sufre nuestra provincia, es necesaria
una revolución. Pero esta debe ser una revolución moral. Una
revolución interna, dentro de nosotros, para recuperar valores
ciudadanos que nunca debimos haber perdido, y no solo eso, sino
exigir esos valores en ciudadanos que deseen representarnos.
Personalmente hace
mucho he decidido “no creer tanto”, pero valores católicos se me
han inculcado de niño; y son esos valores los que inculco yo ahora
a mi hijo. Los de respeto por la vida, los de tolerancia, los de
misericordia. Pero, ¿acaso en la provincia de Catamarca ya no
quedan católicos? ¿Cómo puede ser que haya en Catamarca suicidios?
¿Cómo puede ser que haya en Catamarca trata de blancas? ¿Cómo
puede ser que haya en Catamarca tanta discriminación? Pero, luego
reflexiono, y pienso, yo veo en mi pueblo mucha gente
misericordiosa, buena, justa; ¿entonces que falla?. Y entonces
encontré la falla. Somos nosotros. Los que creemos y los que no
creemos. Porque alguien alguna vez dijo por ahí:
PARA QUE EL MAL EXISTA, SOLO ES NECESARIO QUE LOS BUENOS NO
HAGAN NADA.
Y
EL MAL EXISTE EN CATAMARCA.
Y debemos
comenzar a hacer algo.
Adan Angel Benitez
16.582.712
|